Para algunos mirar el espacio les hace ver la inmensidad de la creación y lo pequeña que es la humanidad. Para mi mirar el espacio a traves del monitor principal de la nave solo me recuerda lo lejos que estoy de mi hogar. Un oceano inmenso de oscuro vacio y brillantes estrellas componen el lienzo pintado sobre la pantalla, un lienzo inmutable durante siglos.
Sólo el sonido del ordenador principal indicando que ha terminado las tareas de mantenimiento del sistema me saca de mi solitaria monotonía.
" No se ha detectado ninguna anomalía en el sistema " la voz computerizada resuena con fuerza en toda la nave.
Normalmente informaría de todo esto a mi comandante pero esta ocasión es especial: la tripulación se encuentran explorando el planeta que descubrimos ayer.
Hace tres años que abandonamos nuestro planeta natal en busca de nuevos horizontes, en busca de nuevos planetas. Sólo en la nave, a la espera de que el capitán y la tripulación regresen de su inspección del nuevo planeta que acababan de encontrar: Odisea, nombre con el que ha sido bautizada.
No habriamos hallado el planeta si no fuese por un pequeño golpe de suerte que les permitió encontrar un agujero de gusano hasta ahora desconocido, que nos llevó fuera de los mapas cartograficos conocidos.
Normalmente estaría eufórico ante tal descubrimiento, pero
viernes, 28 de mayo de 2010
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